viernes, noviembre 17, 2006

Un día de estos...


Antes del amanecer, miraba por la ventana por ver como entraban los colores del día nuevo. Al rato, todo prisas; té al microondas, bolsa de deporte, termo a la mochila, despertar a los nanos… Comienza el día.
Tras ida y vuelta a la capi, llego a donde el curso de diseño. Es pronto todavía, decido andar por la arboleda que queda enfrente. Huele a tierra mojada con aromas de romero, pino y tomillo, olores del mediterráneo, de mi tierra. En estas, me doy cuenta de que hace mucho tiempo que no salgo al monte, y lo echo de menos.
Años atrás era una constante ir varias veces al año, en cuadrilla o solo, no importaba. Durante un tiempo, salía cuando tenía algo que me inquietaba, cosas importantes que debía solucionar. Andaba por la montaña pensando en los pros y contras, cuando llegaba al punto de agobio, dejaba de pensar, miraba a mi alrededor y me fundía con el paisaje, ahora piedra, mata o camino, sintiendo con la imaginación lo que podría ser en los otros reinos. Así se iban los problemas y al tiempo, venía la solución.
Anoche, leyendo, hubo un párrafo que me llamó mucho la atención, decía:
“Si puedes amar a los seres humanos, sólo entonces surgirá un lugar en tu consciencia en que te será posible amar a los pájaros y a los árboles, y también a las montañas (…), Si no eres capaz de penetrar a una realidad tan próxima, ¿cómo comulgarás con la roca?. No existe un lenguaje común. O bien tú eres roca o la roca se hace ser humano. De lo contrario, la distancia es demasiado vasta, infranqueable. Haz primero un puente con las personas.”
Inmediatamente me surgió la pregunta, ¿cómo llevo yo lo de los seres humanos?, si para mí siempre ha sido más fácil comunicarme con los otros elementos.
Desde luego, no sé la respuesta, y me inquieta. Un día de estos, tendré que salir al monte, a preguntarme.

Goran Bregovich- Dreams

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3 Comments:

Blogger María Manuela said...

Es curiosamente raro que ames a la naturaleza y no tengas claro si esa misma relación es posible con las personas, al menos en ese orden causal que decía lo que leíste...
Tal vez no deberías diferenciar, ¿podría ser? sentir que es lo mismo llenarte del olor del campo que de una conversación, mirarte en un estanque o en otros ojos, pisar las hojas de otoño que acariciar un cuerpo...ve al campo...un día de estos.

11:52 p. m.  
Blogger Don Quijote y Sancho said...

Somos sarmientos de la vid. Todo está interrelacionado. El sentirnos separados de lo que nos rodea es una ilusión de la mente. Y jugamos a no darnos cuenta...

12:48 a. m.  
Blogger maria josé said...

Tienes suerte de poder pasear por la arboleda, tenerla a mano así en cualquier momento! Lo de las personas, sí, es un poco complicado, a veces se lleva mejor y otras peor, pero seguro que no se te da mal...
Y gracias por lo de la imagen, que he estado tan perdida estos días que no te había dicho nada.
Un saludo!

6:20 p. m.  

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